Thursday, February 18, 2016

Empresas militares lideran la introducción de cultivos transgénicos en la Isla a espaldas de la población

Empresas militares lideran la introducción de cultivos transgénicos en
la Isla a espaldas de la población
JOAN ANTONI GUERRERO VALL | Barcelona | 17 Feb 2016 - 9:42 pm.

Compañías militares, como es el caso de la Empresa Agropecuaria Cubasoy,
lideran actualmente la introducción de cultivos transgénicos en la Isla
a espaldas de la población y en condiciones de escasa transparencia,
según denuncia un informe sobre cuestiones medioambientales publicado
por People in Need en colaboración con ecologistas cubanos.

La tenue liberalización económica en el país tiene diversas
consecuencias, y la proliferación de cultivos transgénicos para el
consumo humano es el ejemplo "más significativo y peligroso", según
subraya el informe.

De acuerdo con esta investigación, esta tendencia hace que en la
agricultura cubana se estén introduciendo este tipo de cultivos, "sobre
todo maíz y soya, que forman parte de la dieta humana básica en la Isla".

"El proceso —alerta el informe—, se realiza sin informar a la población
de tales características y sus posibles implicaciones
higiénico-ambientales". Todo ello es posible, además, porque a pesar de
que se levantan "obsoletas restricciones", el cambio sucede en un
contexto en el que no existen "instituciones democráticas ni control
ciudadano de ningún tipo".

Cuba no posee ninguna legislación que prohíba la producción, uso y
consumo de organismos genéticamente modificados. No obstante, el
Gobierno firmó en el 2010 la Declaración de Cochabamba, que reniega
categóricamente de la explotación de este tipo de cultivos.

La firma de esta declaración no ha impedido que el propio Gobierno esté
impulsando la producción de organismos transgénicos. Lo hace a través
del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología que trabaja en la
producción de organismos transgénicos diversos: maíz, soya, boniato,
tomate, papa, arroz y claria.

La inexistencia de movimientos de activismo ecologista, dado el control
del asociacionismo y la iniciativa independiente en el contexto
totalitario, dificultan todavía más la denuncia y oposición a esta
tendencia.

Asimismo, la prensa nacional raramente usa la palabra "transgénico" en
informaciones relacionadas con este tipo de cultivos.

Como ejemplo de ello, el estudio hace referencia a un informe presentado
en diciembre de 2014 en la Asamblea Nacional del Poder Popular del Grupo
Empresarial Agropecuario del Ministerio del Interior cubano (una
dependencia militar).

En el documento, esa compañía asegura que pretende generalizar "la
imprescindible relación de los Grupos Empresariales Agropecuarios con
los centros de investigación, para aplicar lo más novedoso en materia
agrotecnológica". Los autores del informe de People in Need apuntan que
se trata de un eufemismo tras el que se esconde la palabra "transgénico".

El informe indica que las autoridades cubanas no han logrado demostrar
fehacientemente la inocuidad de los Organismos Genéticamente Manipulados
(OGM) sobre la salud humana o el medioambiente, en las condiciones
específicas de cada lugar.

De hecho, tales pruebas no existen en Cuba, "que aprobó en tiempo récord
la liberación del maíz transgénico FR-Bt1, desoyendo las recomendaciones
de expertos y la solicitud de una moratoria al proceso".

El estudio apunta que estas prácticas "antiecológicas" conllevan a la
recuperación de un modelo agrícola convencional, de altos insumos, muy
dependiente de decisiones externas, y que quita autonomía al agricultor.

"La agricultura a base de OGM, además de no garantizar un verdadero
mayor rendimiento, provoca el deterioro y pérdida de la biodiversidad
agrícola, y favorece la privatización y control de las semillas", dice
el informe.

El deshielo: puerta abierta a los transgénicos

Este sería un "peligro ahora más inminente por la presunta entrada de la
agricultura norteamericana en las dinámicas productivas de la Isla".

El informe recuerda que aproximadamente el 70% de los alimentos
procesados en Estados Unidos contienen productos transgénicos,
principalmente maíz, soya, algodón, remolacha azucarera, semilla de
colza, y hormonas de crecimiento para el ganado.

Debido a la saturación de su mercado y a la fuerte oposición a sus
productos agrícolas en Europa, las firmas estadounidenses de semillas y
en general de agronegocios, han vuelto su mirada a China y América Latina.

Los principales jugadores a nivel mundial son Monsanto, DuPont y Dow
Chemical, así como la Bayer Alemana, y la suiza Syngenta (ambas ya en
Cuba). Muchas de esas grandes empresas han formado la Coalición
Estadounidense de Agricultura por Cuba (USACC), "con el supuesto
propósito de lograr el levantamiento del embargo".

De acuerdo con la organización Greenpeace los transgénicos responden a
un modelo de agricultura industrial que resulta destructivo porque
consume muchas cantidades de agua y petróleo.

Asimismo, está asociado a la deforestación de ecosistemas; aplica
productos químicos (fertilizantes y plaguicidas) que provocan emisiones
de gases de efecto invernadero como N20 (óxido nitroso), lo que supone
la mayor contribución agraria al cambio climático; perjudica a los
pequeños agricultores y productores y concentra el control de la
agricultura en pocas manos.

La organización recuerda que los transgénicos son seres vivos nuevos,
que no existían antes en la naturaleza, y que han sido creados en el
laboratorio manipulando sus genes. Cada vez más datos científicos
confirman los riesgos que suponen para la salud y el medio ambiente.

Source: Empresas militares lideran la introducción de cultivos
transgénicos en la Isla a espaldas de la población | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1455741756_20289.html

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